viernes, 12 de noviembre de 2021

Prueba Ev I

   Prueba de Literatura Universal Ev I


- El Cantar de los Cantares

-Safo y el lesbianismo en la literatura.

- el graffiti en Roma.

- Dante y la Divina Comedia. Película Seven.

-Homero y el viaje.  Película Diarios de motocicleta.

- Shakespare

lunes, 25 de octubre de 2021

Déjame entrar

 

Déjame entrar: de lo fantástico a la violencia real

Déjame entrar narra la compleja situación de Oskar, un niño que sufre de bullying y encontrará una aliada en su nueva amiga Eli. Lo que Oskar no sabe es que Eli, en realidad, es una vampira.
Déjame entrar: de lo fantástico a la violencia real

Seguramente, al pensar en películas de vampiros, se nos vengan a la cabeza las imágenes de actores como Béla Lugosi o Christopher Lee encarnando a Drácula. Y es que la imagen del sangriento conde ha sido explotada hasta la saciedad, pero no es el único ejemplo de vampiro que encontramos. El cine, la literatura y las artes en general han contribuido a dibujar una imagen bastante arquetípica del vampiro. Déjame entrar, la película que Thomas Alfredson estrenó en 2008, desdibuja, en cierto modo, este arquetipo.

Podríamos hacer una larga lista de películas que hablan sobre vampiros, de diversos puntos de vista y hasta podríamos hacer un recorrido por el paso del tiempo para definir la forma en la que su perfil ha cambiado. Del clásico conde con capa negra y colmillos afilados hasta el eterno adolescente siniestro y encantador de sagas, como Crepúsculo; los vampiros parece que se han vestido con muchos trajes.

Sin embargo, si pensamos fríamente cómo sería un vampiro en la realidad, seguramente, su imagen, más que elegante, sea desagradable. Y es que no vamos a negar que una persona que se alimenta de sangre y no tolera la luz del sol puede ser de todo menos hermosa.

Así, Déjame entrar nos presenta a un vampiro verosímil, un vampiro al que se le seca la sangre alrededor de los labios y que sobrevive como puede a sus instintos.

Pero más allá de la increíble propuesta fantástica, Alfredson pretendía hablar de temas bastante cotidianos, retratar la sociedad sueca del momento y sus conflictos.

Déjame entrar es un filme que se encuentra a caballo entre lo fantástico y lo real, capaz de hablar de vampiros, pero también de bullying, violencia y de pederastia. Inspirado en una obra literaria todavía más oscura, el filme sorprende por abrazar la tradición del cine de vampiros para, finalmente, reinventarla, reinterpretarla y trasladarla a un escenario actualizado.

Entre la tradición y la actualidad

Abrimos este punto preguntándonos lo que comentábamos al principio: ¿qué es exactamente un vampiro? En el imaginario colectivo, profundamente alimentado por el cine y la literatura, permanece arraigada la idea de seres que jamás envejecen, aterradores, pero dotados de cierta elegancia; seres que no soportan la luz, que duermen en ataúdes y cuya naturaleza los lleva a alimentarse de sangre.

En la primera década del siglo pasado, títulos como Nosferatu (Murnau, 1922) o Drácula (Browning, 1931) contribuyeron a consolidar la imagen del vampiro. Sin embargo, tanto el público como la sociedad van evolucionando y ya no se asusta con tanta facilidad.

Con la llegada de la televisión, estos monstruos dejaron de aterrar para convertirse en objeto de burla; de este modo, cineastas como Polanski se atrevieron a ridiculizar su imagen con filmes como El baile de los vampiros (Polanski, 1967).

Los años 90 supusieron el rescate del clasicismo, de ese vampirismo clásico que va de lo gótico a lo bello, de lo aterrador a lo romántico en cuestión de segundos. De esta década tenemos títulos como Entrevista con el vampiro (Jordan, 1994) y Drácula de Bram Stoker (Coppola, 1992).

El género se ha explotado hasta niveles insospechados, regalándonos joyas, pero también abrazando el patetismo en su vertiente más comercial con sagas como Crepúsculo, que se alejan de la figura aterradora del vampiro, e incluso de la cómica, para mostrarnos una visión adolescente.

Este abuso del género parecía haber agotado las ideas, no presentar nada nuevo, hasta que filmes como Solo los amantes sobreviven (Jasmusch, 2013) o Déjame entrar demuestran que una reinvención es posible; además de abrir la puerta a explorar otros caminos, mucho más profundos y mucho más interesantes.

Centrándonos en el filme que hoy nos ocupa, vemos que la imagen del vampiro ya no va ligada a la elegancia, sino a una niña de apariencia descuidada. La sangre ya no gotea poéticamente de sus labios, sino que empapa su rostro y se termina secando, dándole un aspecto bastante más desagradable y realista.

No debemos ver esta actualización como una ruptura drástica con el género, sino como una reinterpretación. La protagonista vampira de Déjame entrar bebe de la tradición y presenta un gran número de rasgos que conectan con esa imagen que todos tenemos del vampiro: no duerme en un ataúd, pero lo hace en una bañera, el objeto cotidiano más similar al ataúd; no puede exponerse a la luz y camina en vertical; pide permiso para entrar, etc. En definitiva, los elementos más puramente tradicionales se funden con el realismo latente del escenario de la película.

Déjame entrar: la profundidad del realismo

Entender el cine fantástico como pura inverosimilitud sería un error; el fantástico, como cualquier género, es capaz de utilizar la metáfora para plasmar una dura crítica.

Así, películas como La forma del agua (Del Toro, 2017) tratan de justificar a sus monstruos, de demostrar que las apariencias engañan y que los monstruos, la mayoría de las veces, son los propios humanos. Déjame entrar hace lo propio aprovechando los recursos del fantástico para contarnos una historia trágica, cruel y, por desgracia, más común de lo que nos gustaría.

El bullying se presenta como el mal y, al mismo tiempo, ese mal ejercido sobre Oskar, el protagonista, parece adueñarse de él. Eli, la niña vampira, a pesar de aparecer como un monstruo o como una amenaza, muestra cierta humanidad que, a veces, supera a la de los propios humanos. No tiene elección, debe matar para sobrevivir, responde a un instinto incontrolable que justifica su violencia.

Sin embargo, no hay tal justificación para algunos de los personajes humanos del filme. Oskar es víctima del acoso de sus iguales y de la indiferencia de los adultos, pero la ira y la violencia terminan naciendo también en él.

Los niños que atormentan a Oskar actúan sin motivación aparente, pero Eli lo hace por necesidad. De esta manera, la justificación del monstruo contrasta con la no justificación de la violencia más cotidiana que podemos percibir en el resto de los personajes y que apela a nuestras sociedades.

Niño poniendo mano sobre un cristal

El retrato que se hace de esta violencia cotidiana destaca por su crudeza, por el dolor de sus imágenes. De forma sutil, pero punzante, el cineasta nos habla de otros males que conviven con nosotros, como el egoísmo, las familias rotas, la pesada carga de las apariencias…

La violencia empapa el gélido paisaje sueco por el que se mueven los personajes, adueñándose de la inocencia infantil. Todos llevamos una carga, todos lloramos en silencio y todos buscamos una vía para huir.

Déjame entrar aborda otras cuestiones igualmente alarmantes, pero silenciadas, como el suicidio o la pederastia. No sin antes demostrarnos que el amor está por encima de todo, incluso del género.

Con delicadeza, se aborda el pasado de Eli a través de una breve imagen en la que el espectador comprende que, como ella misma apunta, no siempre fue una niña.

La naturalidad y la complejidad del filme reposan sobre unas huellas imborrables de la tradición del terror que se mimetizan con el horror de la propia realidad. De forma sosegada, con unas imágenes de poderosa belleza, el filme termina por demostrar que, tal vez, aquel a quien tachamos de monstruo no es tan monstruoso como la propia sociedad.

viernes, 10 de septiembre de 2021

Morrissey poeta


The Smith   1983-1987
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Morrissey  
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Hace unos meses, se publicó en España la Autobiografía, de Morrisey. Libro muy recomendable, y no sólo para fans
Morrissey ha alcanzado la categoría de icono pop de su generación, una consideración que, como él mismo se encarga de constatar, está lejos de ser una bicoca. Las discográficas le han engañado. Sus compañeros le han estafado. Los medios le han difamado. Algunos de sus amigos le han abandonado. Su infancia y su adolescencia dickensianas en una Manchester gris, sucia y miserable no han sido más que el anticipo de todo lo que vendría después.
En esta Autobiografía Morrissey nos desvela sus orígenes, su lucha a lo largo del tiempo y acaba confesándonos que ahora, cuando ha sido elegido como el segundo mayor icono británico por los espectadores de la BBC y sus álbumes alcanzan sistemáticamente los primeros puestos de las listas de todo el mundo, no hay nada más importante que la lucha por los derechos de los animales, la poesía y su intimidad

Este "libro de la semana " nos sirve de  excusa para repasar la discografía (solo o con los Smith)  DE UN AUTËNTICO POETA

The Smiths Asleep 


Rubber Ring   del disco Louder than Bombs (1987):




A

sad fact widely known

The most impassionate song to a lonely soul

Is so easily outgrown

But don`t forget the songs that made you cry

And the songs that saved your life

As you lay in awe on your bedroom floor

And said Oh, oh smother me mother…




Un hecho triste muy conocido

La canción más apasionante para un alma sola

Tan pronto le queda vieja

Pero no te olvidas de las canciones que te hicieron llorar

Y las canciones que te salvaron la vida

Mientras que, tirado, en asombro, en el piso de tu cuarto

Decías, oh, oh aplástame madre…




The Smiths - This Charming Man




The Smiths - Please, Please, Please, Let Me Get What I Want 


The Smiths - How Soon Is Now? (Subtitulado)





Morrissey - Margaret on the Guillotine



Morrissey - Suedehead 





The Smiths "Hand In Glove"

sobre la famosa portada



The Smiths-The Boy with the Thorn in His Side




martes, 15 de junio de 2021

Yeah yeahs yeahs

YEAH YEAH YEAHS

                                                                                                                    KAREN. O
Yeah Yeah Yeahs es una banda de indie rock y garage punk formada en Nueva York. Desde sus inicios, la banda ha estado compuesta por la vocalista y pianista Karen O, el guitarrista Nick Zinner y el baterista Brian Chase, quienes en actuaciones en vivo se complementan con David Pajo.

 Su música es una mezcla de estilos retro con guitarras punk/rock fuertes, sonidos sintéticos y chillones, erráticos y voces melancólicas.

En 2003 la banda lanzó su álbum Fever to Tell que recibió gran cantidad de comentarios positivos y admiración por parte de industrias musicales vendiendo más de 750,000 copias en todo el mundo. Su tercer sencillo Maps se reprodujo de manera brutal por toda la radio alternativa internacional. En 2010 la revista Rolling Stone clasificó Maps en el lugar 386 dentro de las Las 500 mejores canciones de todos los tiempos

https://youtu.be/SAiPGCRUfBM


Poetas eléctricas





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¿Donde estas? Que no te veo
Ana, me cuesta hablar de ti Eres un pájaro en mi memoria Oigo tu canto libre desde aquí Entre la bruma ronca de mi atril Ana, con qué solemnidad hendiste tu diamante de mi ombligo Diciendo aquí tu ego por domar Cuando se te hinche, mójalo en el mar Cada mañana era una ofrenda Cada noche fue imperial Una semana hizo leyenda Lo escribía en tu portal Cuando acabe el mundo Que se acabe así Cuando acabe el mundo Que se acabe así, así, así Así Ana, ahora quién lamerá cada anhelante pluma de tu nido Solo fui estampa de tu santoral Te llevo aquí entre el cuerpo y el mar Cada mañana era una ofrenda Cada noche fue imperial Una semana hizo leyenda Lo escribía en tu portal Cuando acabe el mundo Que se acabe así Cuando acabe el mundo Que se acabe así, así, así Ana, así, Ana, así, así Ana, así, así, Ana


Patti Smith, poeta


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Patti Smith  

“Yo nunca quise ser cantante, pero siempre quise ser escritora.” 

Patti Smith (1946-) es una poeta, músico, fotógrafa.. neoyorkina.

Su adolescencia y juventud la contó magistralmente en Eramos unos niños  (2010), su llegada al Nueva York alucinado de los 70, instalándode en el mítico Hotel Chelsea junto con su gran amor/amistad  Robert Mapplethorpe.
Ahora acaba de publicar M Train, sus memorias de madurez. Relata magistralmente su vieja adicción a la literatura y a los cafés literarios, su conmovedor amor a Fred Sonic Smith, guitarrista de la banda MC5, ya fallecido, pero cuyo espíritu sobrevuela buena parte de estas memorias.
Apodada “la madrina del punk”, suma su poesía visceral a una voz poderosa.
En el 75 sacó un disco indispensable para cualquiera, Horses  y va dejando unos pocos álbumes hasta hoy mismo.







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Patti Smith \ Sueño de Vida
Documental



Gone Again  1996
del disco anterior:
Patti Smith - About A Boy (Homenaje a Kurt cobain)



HORSES
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Patti Smith - Free Money




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WAWE  1979
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Patti Smith- Dancing Barefoot

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Gung Ho  album    año 2000



  • "Glitter In Their Eyes"





Dream of Life 2008

Patti Smith - canción People Have the Power