miércoles, 18 de diciembre de 2024

Rimbaud



El poder de la palabra: Rimbaud

Vidas al límite (pel
http://youtu.be/eQCFhmsWQOE

Rimbaud (1854-1891)

Soneto de las vocales
Arthur Rimbaud
A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales,
algún día diré vuestro origen secreto;
A, negro corsé velludo de moscas relucientes
que se agitan en torno de fetideces crueles, golfos de sombra;
E, candor de nieblas y de tiendas, lanzas de glaciar
fiero, reyes blancos, escalofríos de umbelas;
I, púrpura, sangre, esputo, reír de labios bellos
en cóleras terribles o embriagueces sensuales;
U, ciclos, vibraciones divinas de los mares verduzcos,
paz de campo sembrado de animales,
paz de arrugas que la alquimia imprimió en las frentes profundas;
O supremo clarín de estridencias extrañas, silencio
atravesado de Angeles y de Mundos;
O, la Omega, el reflejo violeta de sus Ojos!
Iluminaciones


En el bosque hay un pájaro, su canto os detiene y ruboriza.
Hay un reloj que no suena.
Hay una hoyada pantanosa con un nido de bichos blancos.
Hay una catedral descendente y un lago ascendente.
Hay un pequeño carruaje abandonado en el soto, o bien bajando a todo correr por el sendero, adornado con cintas.
Hay una compañía de comiquillos de la legua, vestidos para la actuación, divisados en el camino por entre la linde del bosque.
Hay, en fin, cuando tenéis hambre y sed, alguien que os echa de allí..

Hay

Rimbaud  soneto a las vocales
http://concienciapersonal.blogspot.com.es/2007/07/soneto-de-las-vocales.html

Soneto de las Vocales /Arthur Rimbaud Acrílico Cartulina Figura



Soneto de las Vocales /Arthur Rimbaud >  2010Categoría´

A imitación de Rimbaud
http://www.youtube.com/watch?v=94Cf9FHM9KI


Infancia, de Iluminaciones

"En el bosque hay un pájaro, su canto os detiene y ruboriza.
Hay un reloj que no suena.
Hay una hondonada con un nido de bestias blancas.
Hay una catedral que desciende y un lago que sube.
Hay un pequeño carruaje abandonado en la espesura que baja corriendo por el sendero, lleno de cintas.
Hay una banda de cómicos en trajes de teatro, percibidos en el camino a través de los confines del bosque.
Hay, en fin, cuando uno tiene hambre y sed, alguien que os expulsa.
(...)
Soy el santo, en oración en la terraza, cuando las bestias llegan hasta el mar de Palestina.
Soy el sabio en el sillón sombrío. Las ramas y la lluvia golpean la ventana de la biblioteca.
Soy el caminante de la ancha carretera entre los bosques enanos; el rumor de las esclusas cubre mis pasos. Por largo tiempo veo la melancólica lejía del poniente.
Sería gustoso el niño abandonado en el muelle que partió hacia la alta mar, el pajecillo que sigue la alameda cuya frente toca el cielo.
Los senderos son ásperos. Los montículos se cubren de retamas. El aire está inmóvil. ¡Que lejos los pájaros y las fuentes! Tiene que ser el fin del mundo, si avanzamos. "



Partida”

Visto suficiente. Hallada la visión en todos los espacios.
Tenido suficiente. Rumores de las ciudades, al anochecer, y al sol, y siempre.
Conocido suficiente. Los decretos de la vida.
─¡Oh Rumores y Visiones!
¡Partida a la afección y al ruido nuevos!
Rimbaud  (1854-1891)



Iluminaciones


En el bosque hay un pájaro, su canto os detiene y ruboriza.
Hay un reloj que no suena.
Hay una hoyada pantanosa con un nido de bichos blancos.
Hay una catedral descendente y un lago ascendente.
Hay un pequeño carruaje abandonado en el soto, o bien bajando a todo correr por el sendero, adornado con cintas.
Hay una compañía de comiquillos de la legua, vestidos para la actuación, divisados en el camino por entre la linde del bosque.
Hay, en fin, cuando tenéis hambre y sed, alguien que os echa de allí..

Hay







Arthur Rimbaud   Realeza
Cierta hermosa mañana, en un lugar habitado por
gente amabilísima, un hombre y una mujer
extraordinarios gritaban en la plaza:
"Amigos, quiero que sea Reina. Quiero ser Reina"
Ella reía temblorosa, El hablaba a los amigos
de revelación, de prueba concluida.
Y ambos desfallecieron de dicha, uno la lado del otro.
Y, en efecto, fueron reyes durante una mañana.
En que volvieron a lucirse carmesíes en las casas.
Y durante toda una tarde en que se aventuraron.
A ir por las cercanías de los jardines de palmeras.
                                                                Arthur Rimbaud
Cierta hermosa mañana, en un lugar habitado por
gente amabilísima, un hombre y una mujer
extraordinarios gritaban en la plaza:
"Amigos, quiero que sea Reina. Quiero ser Reina"
Ella reía temblorosa, El hablaba a los amigos
de revelación, de prueba concluida.
Y ambos desfallecieron de dicha, uno la lado del otro.
Y, en efecto, fueron reyes durante una mañana.
En que volvieron a lucirse carmesíes en las casas.
Y durante toda una tarde en que se aventuraron.
A ir por las cercanías de los jardines de palmeras.
                                                                Arthur Rimbaud







martes, 3 de diciembre de 2024

Oscar Wilde 1854-1900






Banksy


 El escritor irlandés facturó durante su corta vida obras tan famosas y recordadas como «El retrato de Dorian Gray» o «La importancia de llamarse Ernesto», claves en laliteratura de los últimos tres siglos.
Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde nació un 16 de octubre de 1854 en Dublín. Su familia fue clave en el futuro desarrollo de su talento, ya quesu madre escribía poemas revolucionarios y tradujo la novela de terror gótico «Sidonia la hechicera», obra que le impulsaría a introducir elementos más oscuros en sus futuros relatos.
Brillante en sus estudios, Wilde consiguió una beca en la Magdalen College de Oxford, donde cosechó éxitos y premios no sólo en sus clases sino por sus escritos. De hecho, ganó el premio Newdigate por su poema «Ravenna» (1878). Tan sólo tres años después, publicaría suprimera recopilación de poemas, que supuso el lanzamiento de la carrera de Wilde, llevándole a dar conferencias a lo largo y ancho de Estados Unidos durante un año.
En 1884, después de su periplo por Norteamérica y París, Wilde contrajo matrimonio con Constance Lloyd, con la que tuvo dos hijos, Cyril y Vyvyan. A partir de ahí comienza el periodo más fructífero y creativo de su carrera, publicando numerosas obras dentro del género de los cuentos como las compilaciones «El príncipe feliz y otros cuentos» (1888) y «Una casa de granadas» (1892).

El mito de la eterna juventud

Pero la obra sin duda más recordada de Wilde sería «El retrato de Dorian Gray», la única novela que publicó el autor y que sería objeto de críticas voraces por el implícito erotismo entre hombres, que no sentó nada bien a la sociedad de la época. No obstante, este libro ha llegado con buena salud a nuestros días y ha sido objeto demúltiples adaptaciones cinematográficas, que han querido explorar el mito de la juventud eterna.
Tras el éxito cosechado en el género de los cuentos y de la novela, Wilde exploró el campo del teatro con «El abanico de Lady Windermere». Tan bueno fue el recibimiento de ésta que siguió escribiendo obras tan reseñables en su carrera como «Una mujer sin importancia», «Un marido ideal» o «La importancia de llamarse Ernesto», que le establecieron como un digno autor de teatro.

Decadencia y leyenda

En 1891, Wilde conoce a Lord Alfred «Bosie» Douglas, el tercer hijo delMarqués de Queensberry, y pronto inician un romance que les convierte en inseparables. Cuatro años después, el escritor demandó al padre de «Bosie» por difamación ya que le había acusado de homosexualidad. Wilde retiró el caso, pero fue arrestado y declarado culpable de indecencia grave y condenado a prisión.
Alejado de su familia, pues Constanza huyó a Suiza con su hijos tras el escándalo, Wilde sigue escribiendo durante su encierro. De esta época surge «De Profundis», una larga carta dirigida a su amante en la que rememora su relación y se reafirma en sus actos. Tras su liberación escribe «Balada de la cárcel de Reading», poema sobre la relación entre el amor y las convenciones sociales, entre la vida y la muerte, todo bajo la agonía de su encierro.
A partir de ahí, Wilde se dedica a vagar por Europa sin poder recuperar la creatividad que le había encumbrado pocos años antes. Solo y enfermo de meningitis, Oscar Wilde fallece el 30 de noviembre de 1900 en París, donde descansan sus restos en una tumba que se ha convertido en lugar de peregrinación mundial.


lee aquí  «De Profundis»
leer aquí «Balada de la cárcel de Reading»

ejercicios. Comenta el siguiente fragmento

Aunque cada hombre mata lo que ama,
que lo oiga todo el mundo,
unos lo hacen con una mirada amarga,
otros con una palabra lisonjera;
el cobarde lo hace con un beso,
el hombre valiente con una espada.
Unos matan su amor cuando son jóvenes,
y otros cuando son viejos;
unos lo estrangulan con manos de lujuria,
otros con manos de oro:
el más amable usa un cuchillo,
porque así el muerto se enfría antes.
Unos aman demasiado poco, otros demasiado tiempo,
algunos venden y otros compran;
unos dan muerte con muchas lágrimas
y otros sin un suspiro:
pero aunque cada hombre mata lo que ama,
no todos mueren por ello.


 Oscar Wilde   1854 -1900  Decadentismo


Inventa un final para El príncipe feliz




No todo hombre        De La balada de la cárcel de Reading

Aunque cada hombre mata lo que ama,
que lo oiga todo el mundo,
unos lo hacen con una mirada amarga,
otros con una palabra lisonjera;
el cobarde lo hace con un beso,
el hombre valiente con una espada.
Unos matan su amor cuando son jóvenes,
y otros cuando son viejos;
unos lo estrangulan con manos de lujuria,
otros con manos de oro:
el más amable usa un cuchillo, 
porque así el muerto se enfría antes.
Unos aman demasiado poco, otros demasiado tiempo,
algunos venden y otros compran;
unos dan muerte con muchas lágrimas
y otros sin un suspiro:
pero aunque cada hombre mata lo que ama,
no todos mueren por ello.

¿Qué significa   “cada hombre mata lo que ama”? ¿Qué explicaciones da Wilde?




¿Es pesimista con el amor? ¿Tiene que ver ese pesimismo con su biografía? Explícalo





Reflexiona sobre el mito de la eterna juventud.










martes, 26 de noviembre de 2024

Las hermanas Brönte



Imagen real


Charlotte Brönte (1816-1855), Emily Brönte  (1818-1848) y Anne Brönte  (1820-1849) fueron escritoras británicas que podemos adscribir al Romanticismo tardío. 


LA MUJER EN LA ÉPOCA VICTORIANA

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  • El destino de una mujer es casarse y ser “el ángel del hogar”. Alternativa: trabajo como institutriz en familias ricas, mal pagado y humillante. 

  • No se ve bien que las mujeres  escriban. «La literatura no puede ser el objetivo de la vida de una mujer, y no debe serlo». 
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  • Puritanismo: la mujer debe mantenerse al margen de cuestiones pecaminosas y desagradables.

 UNA VIDA TRÁGICA

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  • 6 hermanos: las dos mayores mueren de tuberculosis en un internado. La madre muere de cáncer. 
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  • Hermano alcohólico y opiómano, el padre pone todos sus esfuerzos en él pero resulta ser un fracasado. 
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  • Las tres morirán jóvenes: Emily y Anne de tuberculosis y Charlotte durante un embarazo tardío. 
LA ESCRITURA COMO VOCACIÓN

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  • Desde pequeñas inventan los mundos ficticios de Gondal y Angria. 
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  • Su padre les proporciona lecturas “no apropiadas para mujeres” como Byron. 
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  • Utilizan pseudónimos por la timidez de Emily y el deseo de que no se tenga en cuenta su sexo: perciben que los críticos tratan con condescendencia a las mujeres. 
LA INQUILINA DE WILDFELL HALL

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  • Una mujer huye con su hijo de su marido alcohólico y maltratador.  
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  • La ley de la época consideraba a la mujer propiedad de su esposo. 
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  • Escándalo por la descripción de los abusos.  
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  • Anne considera que el deber de un novelista es “describir el vicio tal como es en realidad”.
CUMBRES BORRASCOSAS

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  • Una familia acomodada acoge a un chico gitano, Heathcliff. Amor prohibido entre este y la hija, Catherine. A la muerte del padre, él sufre los malos tratos de su “hermano” adoptivo y ella acaba casándose con un joven rico. Él vuelve enriquecido y busca venganza.  

  • Rasgos románticos: choque entre los sentimientos primitivos e inocentes de los niños y las rígidas normas sociales que llevan a Catherine a negar su propia identidad y vivir la vida que se espera de ella en lugar de ser fiel a sus sentimientos. Heathcliff es un personaje marginado al que la sociedad trata con crueldad, lo que hace que él acabe volviéndose despiadado y devolviendo esa  violencia contra quienes le despreciaron. Pasiones incontenibles y desmedidas que llevan al desastre a quienes las sienten y a los que les rodean. Protagonismo del paisaje hostil, reflejo de los sentimientos de los personajes.
JANE EYRE

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  • Fue la que obtuvo un mayor éxito. 
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  • Joven huérfana acogida por sus tíos y maltratada. Pasa penurias en un internado (autobiográfico). Se enamora del padre de la niña a la que educa como institutriz, pero él está casado con una mujer loca y malvada. Debe buscar su camino sola en un mundo que concede muy pocas oportunidades a las mujeres para una vida digna e independiente.
  • Rasgos románticos: Personaje rebelde contra las injusticias, en lucha contra la sociedad en la que no encaja. Se ve como diferente, empezando por el físico (destaca que es fea y sin encanto, ruptura con las heroínas románticas descritas por hombres). Proclamación de su dignidad como ser humano al mismo nivel de la de su amado (que para la sociedad es su superior doblemente, por sexo y clase social). 


  • Días de cine






  •     ROMANTICISMO

    Las hermanas Brönte

    Cumbres Borrascosas: Pequeño Fragmento.


    "-Pues soñé -dijo- que estaba en el cielo, que comprendía y notaba que aquello no era mi casa, que se me partía el corazón de tanto llorar por volver a la tierra, y que, al fin, los ángeles se enfadaron tanto, que me echaron fuera. Fui a caer en medio de la maleza, en lo más alto de Cumbres Borrascosas, y me desperté llorando de alegría. Ahora, con esa explicación, podrás comprender mi secreto. Tanto interés tengo en casarme con Edgar Linton como en ir al cielo, y si mi malvado hermano no hubiera tratado tan mal al pobre Heathcliff, yo no habría pensado en ello nunca. Casarme con Heathcliff sería rebajarnos, pero él nunca llegará a saber cuánto le quiero, y no porque sea guapo, sino porque hay más de mí en él que en mí misma. No sé qué composición tendrán nuestras almas, pero sea de lo que sea, la suya es igual a la mía, y en cambio la de Eduardo es tan diferente como el rayo lo es de la luz de la luna, o la nieve de la llama..."




    • Cumbres borrascosas  Emily Bronté  1847
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    Rasgos románticos: choque entre los sentimientos primitivos e inocentes de los niños y las rígidas normas sociales que llevan a Catherine a negar su propia identidad y vivir la vida que se espera de ella en lugar de ser fiel a sus sentimientos.
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    • Heathcliff es un personaje marginado al que la sociedad trata con crueldad, lo que hace que él acabe volviéndose despiadado y devolviendo esa  violencia contra quienes le despreciaron.
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    •  Pasiones incontenibles y desmedidas que llevan al desastre a quienes las sienten y a los que les rodean.
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    • Protagonismo del paisaje hostil, reflejo de los sentimientos de los personajes.







Frases de CUMBRES BORRASCOSAS, de Emily Brontë

frases de cumbres borrascosas
}
}

¡A cada momento necesito recordarme a mí mismo que he de respirar, que ha de seguir palpitándome el corazón…!”

¡Creo verla en las más vulgares facciones de cada hombre y cada mujer, y hasta en mi propio rostro! El mundo es para mí una horrenda colección de recuerdos diciéndome que ella vivió y que la he perdido.”

¡Levántate imbécil, malvada, antes de morir aplastada!

¡Mañana me parecerá que ha sido un sueño! No me podré creer que mis ojos te han visto, que te he tocado, que he vuelto a hablar contigo.

¡No, no me bese, me cortaría la respiración, pobre de mí!

Aunque me entierren a cuatro metros de profundidad, aunque me echen la iglesia entera encima, hasta que vengas tú conmigo no descansaré, ¡nunca descansaré!

De lo que sea que nuestras almas estén hechas, la suya y la mía son lo mismo.

Deambulé alrededor de ellas bajo aquel cielo benigno; contemplé el revoloteo de las mariposas entre el brezo y las campánulas, escuché el sonido suave del viento soplando por entre la yerba. Y me preguntaba cómo se le podía ocurrir a nadie atribuir un sueño inquieto a quienes duermen bajo aquella apacible tierra.

Debe de amar y odiar de la misma manera encubierta y es posible que sentirse amado u odiado también lo considere como una especie de impertinencia.

Durante unos cinco minutos ni habló, ni la soltaba, dándole más besos, creo, en este tiempo que nunca le había dado en su vida. […] él no podía soportar, de pura congoja, el mirarla a la cara[…]

Él es mi principal razón de existir. Si perecieran todas las demás cosas, pero quedara él, podría seguir viviendo.

El mundo entero es una atroz colección de testimonios acreditativos de que vivió y de que ya la he perdido.

 

 

lunes, 25 de noviembre de 2024

Goethe Las desventuras del joven Werther





interesante página
reportaje
Las desventuras  del joven Werther
Johann Wolfgang von Goethe es uno de los precursores del romanticismo y el gran escritor por excelencia de las letras alemanas. Su primera novela, .Las cuitas del joven Werther,  (Las desventuras, en otras traducciones) sitúa a su autor como guía del movimientoSturm und Drang   y marca el comienzo, no sólo del Romanticismo, sino de la literatura alemana propiamente dicha, que hasta entonces había subsistido a base de modelos franceses e ingleses. 

La obra, que  incluye elementos autobiográficos y se presenta bajo el género epistolar, presenta el siguiente argumento:
El joven Werther, a través de una serie de cartas enviadas a su amigo Wilhelm narra todos los sucesos que le ocurren en su traslado a un pequeño pueblo llamado Wahlheim, donde se dedicará a sus aficiones favoritas, la lectura y la pintura.
Allí conocerá a una serie de personajes que calarán en su vida: una mujer y sus hijos, un joven enamorado de una viuda para la que trabajaba y que le hizo enloquecer, el administrador del príncipe. Pero sin duda, su vida cambiará cuando conozca a Lotte, hija del administrador y de la que se enamora profundamente desde la primera vez que la ve. A pesar de su compromiso con Albert, Werther no perderá la esperanza de poder conquistar el corazón de la joven Charlotte. Sus continuas visitas a la joven aumentarán los deseos, así como el amor que siente por ella, llegando, en ocasiones, a creer que es correspondido.
Aconsejado por su amigo Wilhelm, abandona el pequeño pueblo para ir a trabajar a la ciudad como secretario del  Embajador.  Pero  las  relaciones  entre  ambos  no  son  nada  buenas,  así como la añoranza que tiene el protagonista, tanto del pequeño pueblo de donde procede, como de su amada Lotte.  Por  todo  ello,  el  joven  decide  regresar  a  la  pequeña  aldea,  pero  allí  todo  ha cambiado: Lotte se ha casado, la madre de los niños ha perdido a uno de ellos, y el joven enamorado de la viuda ha cometido un terrible asesinato por el que es encarcelado. Todo ello conlleva que la vida se le haga insoportable. Unido a ello, continúa el   profundo  amor    que  siente por Lotte y que va aniquilando su personalidad. Ésta, entristecida por los desórdenes emocionales de Werther, decide alejarse y poner distancia en la relación que, tiempo atrás, tanto los unió. Este hecho trastorna mucho más a Werther quien, enloquecido, visita por última vez a Lotte, consigue abrazarla y besarla y marcha a su casa, donde pondrá fin a su vida pegándose un tiro con unas pistolas prestadas por Albert.




Fragmentos:


22 de mayo
La vida humana se reduce a un sueño, esto es lo que muchos han creído, y tal idea no deja de perseguirme. Cuando me detengo a pensar en los estrechos límites en que están circunscritas las facultades activas e intelectuales del hombre; cuando veo acabarse todos sus esfuerzos por satisfacer algunas necesidades que no tienen más intención que prolongar la desgraciada vida; que toda nuestra confianza o tranquilidad sobre ciertos puntos de la ciencia, es sólo una resignación fundada sobre quimeras y ensueños, y producida por esta ilusión que cubre las paredes de nuestra prisión con pinturas diversas y perspectivas de luz; todo esto me deja mudo, amigo Guillermo. Me reconcentro y encuentro en mi ser todo un mundo; pero un mundo fantástico, creado por presentimientos, por deseos sombríos, en el que no se halla ninguna acción viva. Todo nada, todo flota ante mí, cubierto de una espesa nube y yo me adentro en ese caos de ensueños con una sonrisa en la cara. Pedagogos, maestros, todos acuerdan que los niños no saben lo que quieren; pero que también nosotros, niños grandes, damos traspiés por este mundo sin saber de dónde procedemos o adónde nos dirigimos; lo mismo que los pequeños, obramos sin intención; igual que los niños nos dejamos llevar por golosinas de diferentes tipos o por el castigo; esto es lo que nadie quiere creer, ni convenir en ello; y según yo es, sin embargo, una cosa evidente.
En fin, concedo gustoso (porque sé lo que vas a contestar) que los venturosos sean aquellos que, como niños, viven al día, llevan su muñeca de un lugar a otro, la visten, le quitan la ropa, pasan y repasan respetuosos delante del cajón donde mamá tiene las golosinas y que cuando saborean alguna lo hacen ansiosos y a gritos piden más.
Pues bien, sí, ¡he ahí criaturas afortunadas! ¡Venturosos también los que bautizan con un nombre pomposo o un título imponente sus fútiles ocupaciones e incluso sus mismas pasiones, para presentarlas al género humano como obras gigantescas, emprendidas para traerle mayor prosperidad o para salvarle!
Por mi parte, repito: buen provecho tengan, tanto ellos como los que quieran o puedan creer como ellos. Pero el que en su humildad reconoce lo inútil de todas esas vanidades; el que ve al hombre acomodado arreglar su jardín como un paraíso, y al mismo tiempo ve pasar a un desgraciado jornalero encorvado bajo el peso de una carga abrumadora, sin desanimarse, y que ambos en fin muestran el mismo interés en contemplar siquiera un minuto más la luz del sol; ése está tranquilo, crea su universo en sí mismo y se considera feliz sólo por ser hombre. Por limitado que sea su poder, abriga siempre en su corazón el sentimiento y sabe que puede dejar esta cárcel cuando así lo disponga.

18 de agosto
¿Es preciso que lo que constituye la felicidad del hombre sea de igual forma el origen de su miseria? Aquel sentimiento cálido y pleno de mi corazón ante la vivaz naturaleza, que inundaba mi alma con torrentes de delicias y convertía en un paraíso el mundo que me rodea, ha llegado a ser un insoportable verdugo, un espíritu que me atormenta y me persigue por todas partes. Cuando miraba otras veces desde las crestas de las rocas, más allá del río, hasta las lejanas colinas, el fértil valle y veía que todo germinaba con lozanía a mi alrededor; cuando veía estas montañas bordadas, desde la falda hasta la cima, de espesos y corpulentos árboles; estos valles salpicados de risueña floresta en todos sus contornos; el arroyo apacible que deslizaba, adormecido por leve ruido de los cañaverales, reflejando las matizadas nubes, que la brisa suave de la tarde se balanceaba en el cielo; cuando oía a los pájaros, animando con su voz la enramada, mientras copiosísimo enjambre de insectos jugueteaba alegre en los últimos rayos del sol, a cuyo destello el escarabajo, oculto antes debajo de la hierba, abandonaba, zumbando, su prisión; cuando el ruido y la vida llamaban mi atención hacia la tierra y el musgo que arranca su alimento a la dura roca y las retamas que crecen en la pendiente de la seca colina, me descubría la íntima, ardiente y santa existencia de la naturaleza, ¡con qué júbilo tomaba todos estos objetos mi corazón emocionado! Yo estaba como un dios en este mar de riqueza, en este enorme universo, cuyas formas sublimes parecían moverse, animando toda mi creación en lo más profundo de mí. Me rodeaban enormes montañas; tenía delante de mi desfiladeros de gran hondura, donde se precipitaban torrentes de tempestad; los ríos se deslizaban bajo mis pies; oía un rugido en los bosques y los montes, agitándose y confundiéndose todas estas fuerza enigmáticas en las profundidades terrestres, mientras sobre ella, y bajo el cielo, revoloteaban las razas infinitas de los seres que lo pueblan todo de mil maneras diferentes. Y los hombres se consideran reyes de este vasto universo, acurrucándose juntos en el nido de sus pequeñas moradas. ¡Pobre loco, a quien todo debe parecer mezquino, porque eres muy pequeño! Desde la inaccesible montaña y el desierto que ningún pie ha pisado a la fecha, hasta la última orilla de los océanos desconocidos, lo anima todo el espíritu del creador, gozándose en estos átomos de polvo, que viven y lo entienden. ¡Ah!, cuántas veces deseaba entonces, con las alas de la garza que pasaba sobre mi cabeza, trasladarme a las costas de ese inmenso mar, para beber en la espumosa copa de lo infinito esas dulces delicias y sentir, aunque sólo fuera por un instante, en el corazón, una gota de felicidad del ser que todo lo engendra en él y por él. Hermano mío, el recuerdo de tales momentos es suficiente para darme fuerza. Más aún, los esfuerzos que hago para recordar estos sentimientos inexpresables, para alcanzar a entenderlos, elevan mi alma sobre sí misma y me obligan a sentir la doble angustia de mi estado actual.
Parece que se ha levantado un velo delante de mi alma y el escenario de la vida interminable no se convierte ante mis ojos en el abismo de la tumba, siempre abierta. ¿Puedes decir “esto existe” cuando todo pasa, cuando todo se precipita con la rapidez del rayo, sin conservar casi nunca sus fuerza, y se ve, ¡ay!, encadenado, tragado por el torrente y despedazado contra las rocas? No hay momento que no te consuma, que no acabe con los tuyos; no hay instante en que no seas, en que no debas ser destructor; tu paseo más inocente cuesta la vida a millares de pobres insectos; uno solo de tus pasos destruye los dedicados edificios de las hormigas y sumerge todo un pequeño mundo en una tumba.
¡Ah!, no son las enormes y escasas catástrofes del mundo, no son las inundaciones, los temblores de tierra, que acaban con nuestras ciudades, lo que me conmueve, no. Lo que me lastima el corazón es la fuerza devoradora que se oculta en la naturaleza, que no ha producido nada que no destruya a su prójimo y a sí mismo.
De este modo, avanzo yo con angustia por mi camino de poca seguridad, cubierto por el cielo, la tierra y sus fuerzas activas; y sólo veo un monstruo dedicado noche y día a devorar y destruir.

6 de diciembre
Su imagen me persigue: que duerma o que vele, ella sola llena toda mi alma. Cuando cierro los ojos, en el cerebro, donde se halla la potencia de la vista, distingo con claridad sus ojos negros. No puedo explicarme esto. Me duermo y los veo también: siempre están ahí, fascinantes como el abismo. Todo mi ser, todo, no puede separarse de ellos.
¿Qué es el hombre, ese semidiós ensalzado? ¿No le falta la fuerza cuando más la necesita? Y cuando abre las alas en el cielo de los placeres, lo mismo que cuando se sumerge en la desesperación, ¿no se ve siempre detenido y condenado a convencerse de que es débil y pequeño, él, que esperaba perderse en el infinito?
 ...

“Sereno y tranquilo tocaré la puerta de bronce del sepulcro. ¡Ah! ¡Si hubiera tenido la suerte de morir como sacrificio por ti! Con alegría y entusiasmo hubiera dejado este mundo, seguro de que mi muerte afianzaba tu descanso y la felicidad de toda tu vida. Pero, ¡ay!, sólo algunos seres con privilegios logran dar su vida por los que aman y ofrecerse en holocausto para centuplicar los goces de sus existencias amadas. Carlota: deseo que me entierren con el vestido que tengo puesto, pues tu lo has bendecido al tocarlo. La misma petición hago a tu padre. Mi alma se cierne sobre el féretro. Prohíbo que me registren los bolsillos. Llevo en uno aquel lazo de cinta rosa que tenías en el pecho el primer día que te vi, rodeada por tus niños… ¡Oh!, abrázalos mil veces y cuéntales la desgracia de su amigo. ¡Cómo los quiero! Aún los veo agitarse a mi alrededor. ¡Ay! ¡Cuánto te he amado, desde el momento primero de verte! Desde ese momento comprendí que llenarías vida… Haz que entierren el lazo conmigo... Me lo diste el día de mi cumpleaños y lo he guardado como una reliquia santa. ¡Ah! Nunca sospeché que aquel principio llevaría a este final. Ten calma, te lo suplico, no desesperes... Están cargadas… Oigo las 12… ¡Que sea lo que tenga que ser! Carlota… Carlota… ¡Adiós! ¡Adiós!"
Un vecino vio el fogonazo y oyó la detonación; pero, como todo permaneció en calma, no averiguó qué había sucedido.
A las seis de la mañana del siguiente día entró el criado en la alcoba con una luz y vio a su amo tendido, bañado en sangre y con una pistola. Le llamó y no consiguió respuesta. Quiso levantarle y vio que todavía respiraba. Corrió a avisar al médico y a Alberto. Cuando Carlota oyó la puerta, un temblor convulsivo se apoderó de su cuerpo. Despertó a su marido y se levantaron. El criado, entre llantos y sollozos, les dio la fatal noticia; Carlota cayó desmayada a los pies de su esposo.


E·l final

Cuando el médico llegó al lado del infeliz Werther, lo encontró en el suelo y sin salvación posible. El pulso latía, pero todas sus partes estaban paralizadas. La bala había entrado por arriba del ojo derecho, haciendo saltar los sesos. Le sangraron de un brazo; la sangre corrió. Todavía respiraba. Unas manchas de sangre que se veían en el respaldo de su silla demostraban que consumó el acto sentado frente a la mesa en que escribía y que en las convulsiones de la agonía había caído al suelo. Se encontraba boca arriba, cerca de la ventana, vestido y con zapatos, con frac azul y chaleco amarillo.
La gente de la casa de la vecindad y poco después todo el pueblo se movieron. Llegó Alberto. Habían colocado a Werther en su lecho, con la cabeza vendada. Su rostro tenía ya el sello de la muerte. No se movía, pero sus pulmones funcionaban aún de un modo espantoso. Unas veces, casi de forma imperceptible; otras, con ruidosa violencia. Se esperaba que en cualquier momento exhalara el último suspiro.
No había bebido más que un vaso de vino de la botella sobre la mesa. El libro de Emilia Galotti estaba abierto sobre el pupitre. La consternación de Alberto y la desesperación de Carlota eran inefables.
El anciano administrador llegó, alterado y conmovido. Abrazó al moribundo, bañándole el rostro con su llanto. Sus hijos mayores no tardaron en unírsele y se arrodillaron junto al lecho, besando las manos y la boca del herido y demostrando estar poseídos del más intenso dolor. El de más edad, que había sido siempre el favorito de Werther, se colgó del cuello de su amigo y permaneció abrazado hasta que expiró. Hubo que quitarlo a la fuerza. A las 12 del día Werther falleció.
La presencia del administrador y las medidas que tomó evitaron todo desorden. Hizo enterrar el cadáver por la noche, a las 11, en el sitio que había pedido Werther. El anciano y sus hijos fueron formando parte del cortejo fúnebre; Alberto no tuvo tanto valor.
Durante algún tiempo se temió por la vida de Carlota. Los jornaleros condujeron a Werther al lugar de su sepultura; no le acompañó sacerdote alguno.
FIN
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http://www.ciudadseva.com/textos/novela/werther.htm


La muerte de Chatterton, 1856, Henry Wallis
      
  • Goethe mencionó en alguna ocasión que su «sufrimiento juvenil» fue en parte inspiración para la creación de la novela. Cuando terminó su estudio legal en el verano de 1772, Goethe encontró empleo en la Cámara Imperial del Sacro Imperio Romano Germánico en Wetzlar. Goethe cultivó la amistad del secretario Karl Wilhelm Jerusalem. La noche de 9 Junio, 1772, los dos amigos estaban presentes en un baile. En este evento social, Goethe conoció a la joven Charlotte Buff y su prometido, Johann Christian Kestner, un hombre mayor. Goethe se enamoró instantáneamente de Charlotte. Goethe galanteó a Charlotte y la relación entre ambos entró en un ciclo de amistad y rechazo. Charlotte fue honesta con Goethe, y le dijo que no había esperanza de una aventura. El 11 de septiembre, Goethe se fue sin despedirse.
  • Goethe reconoció el gran impacto personal y emocional que Las desventuras del joven Werther tenía en los jóvenes enamorados y deprimidos. En 1821, le comentó a su secretario que «Debe de ser malo, si no todos tienen un momento en su vida en el que sientan que Werther ha escrito solo para ellos».
  •  La obra fue el primer gran triunfo de Goethe y lo transformó de un desconocido a un autor célebre prácticamente de la noche a la mañana. Napoleón Bonaparte consideró la obra como uno de los trabajos más importantes en Europa. Esta novela le inspiró de joven a escribir un monólogo al estilo de Goethe, y de adulto, llevó siempre consigo una copia del Werther en sus campañas.
  •  La novela dio origen a un fenómeno llamado Werther-Fieber («Fiebre de Werther»). Los hombres jóvenes en Europa vestían la ropa que Werther usaba en la novela. También tuvo consecuencias en los primeros ejemplos conocidos de suicidio mímico, provocando, supuestamente, el suicidio de algunos lectores.
  • Quizá el cuadro más utilizado para ilustrar esta obra es el de Henry Wallis titulado  "La muerte de Chatterton ". Fue éste un poeta británico, experto imitador de manuscristos medievales que se suicidó a los dieciocho años en Londres ("hay tan poco espacio entre nosotros y el destino", escribió)   Chatterton consiguió despertar una gran admiración entre los escritores más destacados del Romanticismo. Escritor precoz,  a la edad de once años, compuso la égloga “Eleonure y Juga”, de la que afirmó que se trataba de un viejo manuscrito del siglo XV, inventando que el autor era el monje medieval Thomas Rowley. Tras su muerte se convirtió en un referente para los románticos( Alfred de Vigny escribió una obra que lleva su nombre; años más tarde Ruggero Leoncavallo 1896 compuso una opera)



Sid y Nancy

Romanticismo alemán


Las desventuras  del joven Werther   1774

Johann Wolfgang von Goethe 

6 de diciembre
Su imagen me persigue: que duerma o que vele, ella sola llena toda mi alma. Cuando cierro los ojos, en el cerebro, donde se halla la potencia de la vista, distingo con claridad sus ojos negros. No puedo explicarme esto. Me duermo y los veo también: siempre están ahí, fascinantes como el abismo. Todo mi ser, todo, no puede separarse de ellos.
¿Qué es el hombre, ese semidiós ensalzado? ¿No le falta la fuerza cuando más la necesita? Y cuando abre las alas en el cielo de los placeres, lo mismo que cuando se sumerge en la desesperación, ¿no se ve siempre detenido y condenado a convencerse de que es débil y pequeño, él, que esperaba perderse en el infinito?
 ...


“Sereno y tranquilo tocaré la puerta de bronce del sepulcro. ¡Ah! ¡Si hubiera tenido la suerte de morir como sacrificio por ti! Con alegría y entusiasmo hubiera dejado este mundo, seguro de que mi muerte afianzaba tu descanso y la felicidad de toda tu vida. Pero, ¡ay!, sólo algunos seres con privilegios logran dar su vida por los que aman y ofrecerse en holocausto para centuplicar los goces de sus existencias amadas. Carlota: deseo que me entierren con el vestido que tengo puesto, pues tu lo has bendecido al tocarlo. La misma petición hago a tu padre. Mi alma se cierne sobre el féretro. Prohíbo que me registren los bolsillos. Llevo en uno aquel lazo de cinta rosa que tenías en el pecho el primer día que te vi, rodeada por tus niños… ¡Oh!, abrázalos mil veces y cuéntales la desgracia de su amigo. ¡Cómo los quiero! Aún los veo agitarse a mi alrededor. ¡Ay! ¡Cuánto te he amado, desde el momento primero de verte! Desde ese momento comprendí que llenarías vida… Haz que entierren el lazo conmigo... Me lo diste el día de mi cumpleaños y lo he guardado como una reliquia santa. ¡Ah! Nunca sospeché que aquel principio llevaría a este final. Ten calma, te lo suplico, no desesperes... Están cargadas… Oigo las 12… ¡Que sea lo que tenga que ser! Carlota… Carlota… ¡Adiós! ¡Adiós!"



Cuestiones

¿Por qué hay tantos suicidios en el romanticismo?





¿Por qué se suicida Werther?





¿Qué opinas del suicidio?





Cita alguna obra relativa a este tema