Tras un inocente juego en la playa junto a sus compañeros de clase al comienzo del verano, la vida de cinco jóvenes hermanas huérfanas de un pequeño pueblo turco cambia radicalmente. Disgustados por la supuesta inmoralidad en el comportamiento de las chicas, su abuela y su tío deciden tomar medidas que garanticen la virginidad y pureza de las cinco hermanas, así como precipitarlas hacia su destino de futuras esposas. (FILMAFFINITY)
Premios
2015: Premios Oscar: Nominada a Mejor película de habla no inglesa
2015: Globos de Oro: Nominada a Mejor película de habla no inglesa
2016: Premios BAFTA: Nominada a Mejor película en habla no inglesa
2015: 4 Premios César: Mejor ópera prima, guión, montaje y bso. 9 nom.
2015: Premios del Cine Europeo: Premio Discovery (mejor ópera prima)
La lluvia caía. La lluvia caía y sonaba. Sonaba muy fuerte. Té caliente. Por la ventana, ella veía a los niños correr para no mojarse. También veía cómo los perros tiraban de la correa para llegar a casa cuanto antes. Autobuses salpicando a todo lo que se encontraban por el camino. Ancianas cogiendo taxis. Incluso podía sentir cómo crecían las plantas del parque. Pero sobretodo le veía a él. “Ese chico es especial” pensó. “Uno más” se dijo a sí misma. Ese chico estaba encargado de sacar cajas vacías por la puerta de atrás de un supermercado hasta llegar al contenedor de la calle de enfrente. Pero llovía. Estaba completamente mojado y las cajas desechas, al igual que su moral. ¿Cómo había llegado a eso? Sacar cajas vacías para hacerlas desaparecer en el asfalto mojado.
Ella solo deseaba tener el valor necesario para salir a la calle e invitar a ese chico a dejar ese trabajo miserable y entrar a su casa. Té caliente. Se imaginaba dándole consejos sobre destinos de cajas. Mudanzas. Traslados. Nuevas vidas. Nuevos usos. Diversión para un niño. Un refugio. Una guarida secreta. Mesa para el té. Un castillo. De color rosa, verde, azul, amarillo, morado o naranja. Un mundo. Una pena que no tuviera el valor necesario para salir a la calle y volver a casa de la mano del pobre chico de cartón. Cartón empapado, como sus mejillas bajo techo.