lunes, 24 de marzo de 2025

La primavera adorable




                                              ¡Cima de la delicia
                                                                        Todo en el aire es pájaro                   
                                                                                                                Jorge Guillén                  








































































LLegó la primavera,
aquí tienes varios textos, una canción y una peli para que pensemos todos un poco en la vida naturalñ

Obsérvalos con calma antes de responder
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i) Canción de El último de la Fila ¿A qué nos invita?

2) Walt Whitman  ¿Por qué una brizna de hierba y una hormiga son perfectas?

3) Octavio Paz  "Había una extraña correspondencia entre la palpitación nocturna del firmamento y la musiquilla del insecto. " Explica esto.


4 Opina sobre el discurso de  Greta Thunberg

5) Expresa lo que sientes en la secuencia propuesta de la película Baraka

6) Eres el gorrión de arriba. Tú eres el gorrión. Cuéntanos algo.

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1)

El Último de la Fila

1

                              - Cuando el mar te tenga.

                                                                                           letra



2)    Walt Whitman


“Creo que una brizna de yerba

no es menos que el camino

que recorren las estrellas.

Y que la hormiga es perfecta.

Y que también lo son

el grano de arena y el huevo del zorzal.

Y que la rana es una obra maestra,

digna de las más altas.

Y que la zarzamora podría

adornar los salones del cielo.

Y que la menor articulación de mi mano

puede humillar a todas las máquinas.

Y que una vaca, paciendo con la cabeza baja,

supera a todas las estatuas.

Y que un ratón, es un milagro capaz

de asombrar a millones de incrédulos.

Este es un canto de amor y respeto

a la más grande de todas las maravillas,

que es la vida humana.

Y yo también lo creo”




3)
Octavio Paz     Discurso del Nobel
Uno de los gestos más antiguos del hombre un gesto que, desde el comienzo, repetimos diariamente es alzar la cabeza y contemplar, con asombro, el cielo estrellado. Casi siempre esa contemplación termina con un sentimiento de fraternidad con el universo. Hace años, una noche en el campo, mientras contemplaba un cielo puro y rico de estrellas, oí entre las hierbas oscuras el son metálico de los élitros de un grillo. Había una extraña correspondencia entre la palpitación nocturna del firmamento y la musiquilla del insecto. Escribí estas líneas:

Es grande el cielo
y arriba siembran mundos.
Imperturbable,
prosigue en tanta noche
el grillo berbiquí.

Estrellas, colinas, nubes, árboles, pájaros, grillos, hombres: cada uno en su mundo, cada uno un mundo y no obstante, todos esos mundos se corresponden. Sólo si renace entre nosotros el sentimiento de hermandad con la naturaleza, podremos defender a la vida. No es imposible: fraternidad es una palabra que pertenece por igual a la tradición liberal y a la socialista, a la científica y a la religiosa.




4)
 Greta Thunberg.   El libro Cambiemos el mundo (editorial Lumen) recoge todos los discursos de la joven activista.
Greta Thunberg

Algunas personas dicen que deberíamos estar en el colegio. Otras que deberíamos estudiar para ser climatólogos y así poder «resolver la crisis climática». Pero esta crisis ya está resuelta. Ya tenemos los datos y las soluciones. Lo único que hay que hacer es despertar y cambiar.
¿Y por qué debería estar estudiando por un futuro que pronto podría dejar de existir cuando nadie está haciendo absolutamente nada por salvarlo? Además, ¿qué sentido tiene aprender datos dentro del sistema educativo cuando es evidente que los datos más importantes que nos proporciona la ciencia más erudita dentro de ese mismo sistema educativo no significan nada para nuestros políticos y para nuestra sociedad?
Actualmente, utilizamos cien millones de barriles de petróleo al día. No hay políticas para cambiar eso. No hay leyes para que ese petróleo se quede bajo tierra. De modo que no podemos salvar el mundo acatando las reglas. Porque las reglas tienen que cambiar.
Todo tiene que cambiar. Y tiene que empezar a cambiar hoy.
«El futuro de las próximas generaciones recae en ustedes»
No hace falta desplazarse para protestar contra la crisis climática. Porque el cambio climático ya está por todas partes. Podéis quedaros de pie o sentados delante de un edificio gubernamental en cualquier lugar del mundo y será igual de útil. Podéis plantaros delante de cualquier compañía petrolera o energética, de cualquier tienda de comestibles o periódicos, aeropuerto, gasolinera, productor de carne o cadena de televisión del mundo.
No se está haciendo lo suficiente ni por asomo. Es necesario cambiarlo todo y que cambiemos todos. El secretario general de las Naciones Unidas declaró que tenemos hasta 2020 para cambiar el rumbo e invertir la curva de emisiones para cumplir con el objetivo definido en el Acuerdo de París, o el mundo se enfrentará a «una amenaza existencial directa».
Si la gente supiera que, según los científicos, tenemos un 5% de posibilidades de alcanzar el objetivo de París, y fuese consciente del escenario de pesadilla al que nos enfrentamos si no mantenemos el calentamiento global por debajo de los 2ºC, no me preguntaría por qué hago huelga estudiantil delante del Parlamento. Porque si todos supieran lo grave que es la situación y lo poco que se está haciendo realmente al respecto, vendrían y se sentarían a nuestro lado.
En Suecia vivimos como si tuviéramos los recursos de 4,2 planetas. En Finlandia necesitáis 3,7 planetas. Por desgracia, Suecia gana. Pero las huellas de carbono de ambos países están entre las más altas del mundo. Por ello pedimos a Suecia y Finlandia, y a todos los demás países, que las detengan y empiecen a vivir dentro de los límites del planeta.
«No se está haciendo lo suficiente ni por asomo. Es necesario cambiarlo todo y que cambiemos todos»
Este es un grito de socorro. A todos los periódicos que nunca han tratado esta crisis como una crisis. A todas las personas influyentes que luchan por todo menos por el clima y el medio ambiente. A todos aquellos partidos políticos que fingen tomarse en serio la cuestión climática. A todos aquellos de ustedes que prefieren mirar hacia otro lado todos los días porque parece que les asustan más los cambios que pueden impedir el cambio climático catastrófico que el cambio climático catastrófico en sí.
Su silencio es lo peor de todo.
El futuro de las próximas generaciones recae en ustedes. Mucha gente dice que Suecia y Finlandia no son más que dos países pequeños y que no importa lo que hagamos. Pero, si unos pocos niños y niñas podemos llegar a las portadas de los periódicos de todo el mundo solo por faltar al colegio unas pocas semanas, imagínese lo que podríamos conseguir todos juntos si quisiéramos.
Cada persona cuenta. Como cuenta cada emisión. Cada kilo.
Les pedimos, por tanto, que traten la crisis climática como la grave crisis que es y nos den un futuro.
Nuestra vida está en sus manos.

(*) El libro ‘Cambiemos el mundo’ (editorial Lumen) recoge todos los discursos de Greta Thunberg.
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5)
Película











Baraka

Baraka
8,1
10.873
votos
está relacionada con:
Samsara
Título original
Baraka
Año
Duración
100 min.
País
Estados Unidos Estados Unidos
Dirección
Guion
Ron Fricke, Genevieve Nicholas, Mark Magidsen, Bob Green
Música
Varios
Fotografía
Ron Fricke
Reparto
Productora
Magidson Films
Género
Documental | Naturaleza
Sinopsis
Aclamado documental sobre la naturaleza del planeta Tierra. Rodada en 24 países diferentes, trata de captar la esencia de la naturaleza y la cultura de la humanidad y sus costumbres, al tiempo que señala las formas en las que el ser humano se relaciona con su medio ambiente. La aparente fragilidad de la vida humana es contrastada con la grandeza de sus obras, subrayándose la desigual relación entre hombre y naturaleza. Baraka no tiene argumento lineal, ni personajes ni diálogos, pero, en medio de estos enormes contrastes, la espiritualidad de la humanidad surge como el elemento más importante que la distingue de otras especies. Un mundo más allá de las palabras. (FILMAFFINITY)
Críticas
  • "Delicada y esplendorosa rareza (...) poema visual ancho, dolorido y ambicioso, frontal y fraternal (...) mirada aterrada y esperanzada a la tierra. Una mirada al mismo tiempo herida y enamorada"
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Película completa



¿Por qué un joven que acababa de graduarse decide cortar todos los lazos con su familia y perderse en una región inhóspita? En abril de 1992, Chris McCandless, de 24 años, se internó solo y apenas equipado en tierras de Alaska. Había regalado todo su dinero y abandonado su coche, y soñaba con una vida en estado salvaje. Cuatro meses más tarde, unos cazadores encontraron su cuerpo sin vida. Su historia, difundida en un reportaje de Jon Krakauer, suscitó una agitada polémica, para unos, era un intrépido idealista; para otros, un loco y un ingenuo sin el menor conocimiento de la naturaleza. Antes de desaparecer, Chris McCandless escribió a un amigo: «No eches raíces, no te establezcas. Cambia a menudo de lugar, lleva una vida nómada... No necesitas tener a alguien contigo para traer una nueva luz a tu vida. Está ahí fuera, sencillamente.» El 18 de enero de 2008 se estrenó en España la película basada en este libro, dirigida por Sean Penn



martes, 11 de marzo de 2025

Japon I Jukio Mishima


El último emperador


Kioto imperial

Miyuki y Ashima, vestidas con el tradicional kimono japonés en un templo de Kioto





Tokyo, el paraíso de lo distinto al otro lado del mundo




Descubre más destinos en: http://www.telemadrid.es/mxm 

Sonia Gonzálo se ha ido hasta el lejano Tokyo, una de las ciudades más pobladas del planeta. De hecho, sólo en el centro de la capital viven 13 millones de personas. Una cifra extraordinaria para uno de los lugares más exóticos y diferentes de la Tierra.

Sonia, una madrileña de Conde de Casal, dio un giro radical a su vida para irse a vivir a 11.000 kilómetros de distancia. El estudiar japonés en Madrid fue un acicate para ello. Empezamos 
el paseo en el barrio de Asakusa, uno de los más turísticos de Tokyo y zona típica de templos. A Asakusa se entra por la simólica puerta Kaminarimon; Seguimos por Nakamise dori, una calle 
de 250 metros de largo, llena de tiendas de souvenirs de todo tipo. 

Desde allí accedimos al templo Sensoji, visitado anualmente por 20 millones de personas y uno de los momumentos más conocidos de la capital japonesa.

En su paseo, Sonia nos contó muchas curiosidades: como que se venden casas de 6 metros cuadrados con baño incluído, como que es más fácil que te roben la bicicleta a que te roben la cartera 
o que en la calle está prohibido fumar mientras se está caminando y por eso hay zonas en medio de las calles para fumadores... También alucinamos cuando descubrimos ¡¡una cafetería de 
buhos!! Allí uno puede irse a tomar un café mientras está con su mascota preferida. Todo por 14 euros la hora. Otro mundo. El remate fue que nuestra madrileña nos llevara a visitar un 
'hotel cápsula'. No os lo perdáis.

Adrián, madrileño de Torrelaguna (Sierra madrileña) , decidió venirse a vivir a Tokyo porque desde niño estaba obsesionado con Japón y estudió japonés en España desde que tenía 9 años. Con 
él fuimos a Shibuya, un barrio de Tokyo famoso principalmente por el cruce que hay delante de la estación, el llamado Scramble Kousaten, del que se 
dice que es el más abarrotado del mundo y utiliza un stop en las cuatro direcciones para permitir a los peatones inundar todo el cruce. 5 millones de peatones al día lo transitan. Allí 
mismo conocimos la estatua y la historia de Hachiko, un perro japonés recordado por su lealtad a su amo.

El salón de los terremotos de Ikebukuro fue nuestro primer objetivo. Ikebukuro Earthquake Museum, es un lugar donde se puede vivir una simulación de un terremoto de 7 grados. Además, te 
enseñan técnicas de supervivencia en el caso de haber un terremoto y algunas nociones básicas de socorro. Después nos fuimos hasta la estación de tren de Shinjuku, que cuenta con hasta 200 
entradas y salidas. Os enseñamos todo lo que tiene dentro. De ahí fuimos a su casa donde nos encontramos con Germán, el hermano de Adrián que trabaja allí en la televisión pública japonesa, 
divulgando el castellano.

El barrio de Akijabara fue nuestro siguiente destino. Este barrio se convirtió, después de la II guerra mundial, en un mercado negro de 
componentes electrónicos. Allí la tecnología está en un altar para miles de jóvenes que conviven con ella las 24 horas del día, o con casos como los de Hatsune Miku, la cantante más famosa 
de Japón, que resulta ser un holograma... Del barrio tecnológico por excelencia fuimos a la zona más cara de Tokyo: Ginza, es el barrio de la moda 
de lujo, una especie de "Milla de Oro" japonesa. 

Como no podría ser de otra forma, terminamos nuestro recorrido visitando el típico karaoke japonés, el método de entretenimiento por excelencia en Tokyo.


Carla, madrileña de la calle Alcalá, llegó a Tokyo de vacaciones en 1987 y desde entonces ha hechado raíces en el país nipón. Nos llevó nada más empezar a la calle Takeshita, una calle 
peatonal llena de tiendas de moda para delicia de los y las más jóvenes, que suelen pasear por sus calles con ropas extravagantes.

Cambiando de registro, Carla nos llevó hasta la lonja de Tsukiji, el mercado de pescado más grande 
del mundo. Luego, nos fuimos hasta el templo Meiji, uno de los santuarios sintoístas más populares de todo Japón, dedicado 
al primer emperador del Japón moderno, el emperador Meiji y su esposa, la emperatriz Shoken.

Terminamos nuestro recorrido en el Palacio imperial de Tokyo, en el corazón de la ciudad y residencia de la familia imperial japonesa.



23 Procesión de penes

Hatsume Miku

Hikiko Mori

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Yukio Mishima   1925-1970


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Kimitake Hiraoka pasó a la posteridad como Yukio Mishima, el seudónimo que escogió para esconderle a su padre que escribía y publicaba libros. Nació en Tokio el 14 de enero de 1925 y creció bajo los cuidados de su abuela paterna, una mujer extravagante y sobreprotectora.

 En 1944 publicó Todo el bosque en flor, un libro de cuentos.
Ese mismo año, el ejército lo destinó a una misión suicida de la que luego fue relevado. Haber perdido la oportunidad de inmolarse por su país se convirtió en una de las obsesiones de Mishima, que tras la guerra terminó los estudios de Derecho en la Universidad de Tokio y empezó a trabajar en el Ministerio de Hacienda.

La novela Confesiones de una máscara apareció en 1949. Fue un éxito inmediato que le permitió dedicarse por completo a escribir. Un año después publicó Sed de amor, obra a la que siguieron títulos como La muerte a mediados del verano, en 1953, y El rumor del oleaje, en 1954.

El encuentro de la belleza terrestre, humana y amorosa se da cita en esta última novela citada, : El rumor del oleaje. en la cual el escritor japonés relata la historia de amor de dos jóvenes pescadores en una pequeña isla del Pacífico, su despertar, los asomos de nubarrones y el desenlace. Escrita en 1954, la novela aborda uno de los temas que atraviesan toda la obra de Mishima, el amor. Sólo que en esta novela describe y muestra su admiración por un sentimiento puro e ingenuo. Sincero. Anhelado. Exalta la belleza del amor y su descubrimiento en un marco donde entra en armonía con la belleza de sus protagonistas, del ser humano, y del paisaje y la vida de un pueblo de pescadores. Pasajes idílicos complementarios.

Por esas fechas empezó a interesarse por las artes marciales y a practicar el culturismo. Su talento literario quedó confirmado en 1956 con la publicación de El pabellón  de  oro, novela sobre un problemático aprendiz de monje obsesionado por la belleza.

 

 Shinji y Hatsue se citan por primera vez a solas en una vieja y solitaria torre de observación abandonada a las afueras del pueblo, en lo alto de la montaña. Shinji, que llega primero, empapado y aterido por la fuerte lluvia de la tormenta, hace una fogata para calentarse y secarse. Se sienta a esperar a que llegue Hatsue y se queda dormido.




"Cuando Shinji abrió los ojos, las llamas de la fogata ardían con el mismo vigor de antes, como si sólo se hubiera amodorrado unos instantes. Pero una sombra extraña y confusa estaba en pie al otro lado del fuego, frente a él. El joven se preguntó si estaba soñando.


Quien estaba allí era una muchacha desnuda, con la cabeza inclinada y sosteniendo una camisa blanca para que se secara. De pie y con ambas manos, de las que pendía la camisa, extendida hacia las llamas, revelaba todo el torso.


Tras cerciorarse de que no estaba soñando, a Shinji se le ocurrió que, con un poco de astucia, si fingía seguir dormido, podría contemplar a la chica con los ojos entornados. No obstante, el cuerpo femenino era demasiado hermoso para poder contemplarlo sin hacer ningún movimiento.


Cuando las buceadoras salen del agua, tienen la costumbre de secarse junto a una fogata. Eso sin duda explicaba que Hatsue no se lo hubiera pensado dos veces antes de hacer lo mismo en la torre. Cuando llegó al lugar de la cita, se encontró con el fuego y con el muchacho... profundamente dormido. Así pues, era evidente que, tras decidirse con la rapidez con que lo habría hecho una niña, se dispuso a secar tanto sus ropas como su cuerpo mojado mientras el muchacho dormía. En una palabra, la idea de que se estaba desvistiendo delante de un hombre no había pasado por su mente. Sencillamente, se desvestía ante una fogata porque era el único fuego disponible y porque estaba mojada.


Si Shinji hubiera tenido más experiencia con las mujeres, al contemplar a Hatsue desnuda, al otro lado del fuego, en las ruinas azotadas por la tormenta, habría comprendido de modo inequívoco que su cuerpo era el de una virgen. Su piel, que estaba lejos de ser pálida, era una piel acostumbrada al contacto constante con el mar y estaba tensa y lisa; y allí, en la amplitud de un pecho capacitado para las numerosas y largas inmersiones, dos senos pequeños y firmes se desviaban un poco uno del otro, como avergonzados, y erguían dos capullos de color rosado. Puesto que Shinji, temeroso de ser descubierto, apenas había abierto los ojos, la silueta de la muchacha seguía siendo un vago contorno y, visto a través de un fuego cuya luz ascendía hasta el techo de cemento armado, resultaba casi indistinguible de las llamas oscilantes.


Pero entonces el muchacho parpadeó, y por un instante la sombra de sus pestañas, magnificadas por la luz del fuego, se proyectó en sus mejillas.


Rápida como el pensamiento, la joven se cubrió los senos con la blanca camisa, que no estaba completamente seca.


-¡Cierra los ojos! -gritó. 


De inmediato, el honesto muchacho cerró los ojos y los apretó con fuerza. Ahora que lo pensaba, desde luego había sido un error fingir que aún estaba dormido... Claro que, ¿tenía él la culpa de haberse despertado cuando lo hizo? Este razonamiento imparcial le infundió valor, y por segunda vez abrió sus ojos negros y hermosos.


La muchacha no sabía qué hacer, y ni siquiera había empezado a ponerse la camisa.


- ¡Cierra los ojos! – gritó de nuevo, en un tono agudo, infantil.


Pero Shinji no volvió a fingir que cerraba los ojos. Desde niño se había acostumbrado a ver desnudas a las mujeres del pueblo pesquero, pero era la primera vez que veía desnuda a la mujer que amaba. Y, sin embargo, no comprendía que, por el mero hecho de que estuviese desnuda, se había alzado una barrera entre ellos que dificultaba las muestras de cortesía ordinarias, las confianzas naturales. Con la franqueza de la juventud, se puso en pie.


Entonces ambos se quedaron quietos, mirándose, separados por las llamas. 


El muchacho se movió un poco a la derecha. Ella hizo lo mismo. Y allí estaba la fogata, alzándose para siempre entre ellos.


- ¿Por qué huyes?.


- ¿Por qué va a ser? Porque tengo vergüenza.


Shinji no replicó: “¿Entonces, por qué no te vistes?”. Quería mirarla, aunque sólo fuese un poco más. Sintió que debía decirle algo, y se descolgó con una pregunta infantil:


- ¿Qué es lo que te haría perder la vergüenza? 


Entonces la joven dio una respuesta ingenua de veras, aunque sorprendente:


- Si tú también te desvistes, se me pasará la vergüenza. 


Shinji se sumió en la perplejidad, pero, tras un instante de vacilación, empezó a quitarse el jersey de cuello alto, sin decir una sola palabra. Inquieto por la posibilidad de que Hatsue huyera mientras él se desvestía, permaneció ojo avizor incluso durante el momento en que se deslizaba el jersey por la cara. Entonces sus ágiles manos arrojaron el jersey a un lado, y apareció la figura desnuda de un joven, mucho más apuesto que cuando estaba vestido, tan sólo cubierto por un sucinto taparrabos. Sus pensamientos se volvieron con tal ardor hacia la muchacha que estaba ante él que por un momento perdió totalmente el sentido del pudor.


- Ahora ya no sientes vergüenza, ¿verdad?


Lanzó la pregunta a Hatsue como si estuviera interrogando a una testigo. 


Sin percatarse de la enormidad de lo que estaba diciendo, la muchacha le dio una explicación sorprendente.


- Sí...


- ¿Por qué?


- Porque... aún no te lo has quitado todo-.


Shinji recuperó entonces el sentido del pudor, y a la luz de la fogata su cuerpo adquirió una tonalidad carmesí. Empezó a hablar, pero una sensación de sofoco le hizo interrumpirse. Entonces, acercándose tanto al fuego que casi se le quemaron las yemas de los dedos, y mirando con fijeza la camisa de la muchacha, en la que oscilaban las sombras arrojadas por las llamas, por fin logró decirle:


- Si… si apartas eso… lo haré. 


En los labios de Hatsue afloró una sonrisa espontánea, pero ni ella ni Shinji tenían la menor idea de cuál podría ser el significado de su sonrisa.


La camisa blanca que sujetaba la muchacha había cubierto a medias su cuerpo, desde los senos hasta los muslos. Entonces la arrojó hacia atrás.


Shinji la contempló, y acto seguido, allí de pie, como la escultura de algún héroe, sin desviar un solo momento los ojos de Hatsue, se desató el taparrabos.


En aquel preciso momento la tomenta se manifestó con furia al otro lado de las ventanas. Hasta entonces el viento y la lluvia se habían abatido alrededor de las ruinas con la misma fuerza, pero fue entonces cuando los jóvenes repararon en que había una tormenta, en que al pie de la torre, bajo las altas montañas, el Pacífico se agitaba con un frenesí perenne.


La muchacha rerocedió unos pasos... No había salida. Estaba de espaldas contra la tiznada pared de cemento armado.


- ¡Hatsue!- gritó él.


- Salta por encima del fuego y ven aquí. ¡Vamos! Si saltas por encima del fuego y vienes...


Ella respiraba entrecortadamente, pero su voz era clara y firme. El joven, desnudo, no lo dudó un instante. Se puso de puntillas, saltó y su cuerpo, resplandeciente a la luz de las llamas, voló por encima de la fogata. Al cabo de un instante se hallaba ante la muchacha. Su pecho le tocó levemente los senos.


“Blandos y al mismo tiempo firmes...; esa es la blandura y la firmeza que imaginé el otro día bajo aquel jersey rojo”, pensó, lleno de agitación.


Se abrazaron. Ella fue la primera en dejarse caer lánguidamente al suelo, atrayendo al joven en su caída. 


Honor y muerte

En la década siguiente, la popularidad del escritor descendió en Japón, mientras que su obra le daba a conocer en el resto del mundo. En 1960, publicó Después del banquete y tres años más tarde, El marino que perdió la gracia del mar. También cultivó el teatro, destacando como renovador del género tradicional japonés en obras como Cinco no modernos o siguiendo los patrones europeos enMadame de Sade.
Alarmado por la progresiva occidentalización de Japón, Mishima fundó en 1968 la Sociedad del Escudo, un grupo nacionalista de un centenar de hombres que se convirtió en su ejército privado. El 25 de noviembre de 1970 entregó el manuscrito de su última novela, La corrupción de un ángel, con la que concluía su magistral tetralogía El mar de la fertilidad, que incluye, además, Nieve de primavera, Caballos desbocados y El templo del alba. Una hora después ocupó las oficinas del Estado Mayor en Tokio junto a cuatro seguidores en un intento de promover un levantamiento militar. Consiguió dirigir un discurso de 10 minutos a un millar de soldados, entre los que no encontró ningún apoyo. Mishima decidió entonces suicidarse a la manera tradicional: abriéndose las entrañas con su espada para ser luego decapitado por uno de sus discípulos.